
Que hay una marca única y un sello tan puro que a veces el mismo tono se confunde entre las interpretaciones de quien lo escucha. Siempre un otro.. que escucha.. lee y decodifica. Esa subjetividad que se tiñe por el cristal que se mira, por el día que uno tiene. Donde lo dulce a veces es triste y los silencios a veces son fríos.
Bendita complejidad la nuestra... que empaña y suaviza lo cotidiano, el pasado... y tiñe de varios matices el futuro.

Aprender a distinguir el cómo nos sentimos realmente ante alguna situación, qué impregna en nosotros lo dicho, escuchado y aquello que esta escrito; es lo esencial para el entendimiento verdadero de la realidad.
Cerrar los ojos solo para no ser engañados de lo existente y aprender a emitir realmente lo que sentimos sin contaminaciones, ni prejuicios; soltando lo que conocemos para ir mas allá de lo estipulado, para conquistar eso que esta oculto y silenciado. Y a su vez aprender a escuchar sin "oídos" y a "leer" sin palabras, tratando siempre de comprender que es necesario respetar los silencios propios y ajenos para poder "escuchar" finalmente con nitidez, no es tarea fácil..
Sin duda en el volver a nombrar o recrear algo de otros y contar algo nuestro con tono ajeno, esconde en algún lugar la esencia real de lo que somos y sentimos. Por ahí parece ser poco autentico, y se presenta como una situación mas fácil, que en realidad podría terminar siendo mucho mas complejo con tal de mostrar un poco lo que somos y lo que en el fondo sentimos.
En fin adoro los covers, porque creo que nadie copia algo no que le gusta o algo que no lo hace sentir de una manera especial.
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